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AM/PM

A.M./P.M. marca la línea divisoria en la trayectoria poética de Enrique Mercado, autor de La Explanada (Germanía, 2003), libro muy valorado entre los poetas de su generación por la precisión y exactitud de sus versos, y donde se hace verdad aquella máxima de Joan Miró que Joan Brossa aplicó a los poemas del propio Enrique Mercado: “Hay que dar la máxima emoción con el mínimo de sensación”.
En A.M./P.M. volvemos a encontrar esa precisión, ese gusto por el paisaje periférico y el ready-made duchampiano que convierte un retrete en una fuente, el cartelón publicitario herrumbroso de un descampado en una metáfora del desvalimiento. Pero también aparece aquí todo el vigor expresivo de los poemas de una primera parte narrativa y experimental, torrencial y sorprendente, que abre la poesía del autor a campos de prospección muchos más amplios y señala, al mismo tiempo, el principio de su madurez vital y literaria.

am/pm: Acerca de

CON LA VIDA DE OTRO

Esbozo 1
Envilecido búfalo metal de Arkansas. Del parangón de la
sombra y los acontecimientos. Dardo en día naciente.
Germinal paseo. La costanera de los trigos. Arremangado
carro de Helios a la luna de los satélites plateados. Cielo
de mies y tan azul retumban cuervos y bang-banes.
Marsupial impedimenta.


Esbozo 2
Festivos para galán de noche. Rey escarlata del atardecer
encinto. Festones de añil cipreses ribetean. Márgenes de
ancha testuz en radicales libretos. Alehop, cirios en
retícula de Guadamur. Bang, bang, andámiame y restaura
el funicular de Lisboa, y Salamanca. Rent a car, y un piso
sobresueldo. Adamuz jengibre.


Esbozo 3
Ra-tam-tam-tam-tam-planes de cohetes sin destino.
Pizarra negra. Ceras de colores chispas. Un acento de
brisbiseo en la tonada. Remantíllame hasta borrar el
cedro, las postrimerías. Embadúrname del tuoleno.
Fantasmagorízame por el camposanto. Sin Dios.
Satelitízame a la gravedad rotunda. Pargos de juglaría.


OBRA DEFINITIVA
No estamos hechos para la luz.
Pero seguimos caminando hacia el claror del bosque en la recogida.
Azul acolchado por las témperas de la estación.
Saltamos a pata coja,
silba el tren de los Urales,
el partido,
todas esas zarandajas.
Mi Petroska,
cara de muñeca rusa,
y así se repite envase a envase en este espacio absoluto de la soledad.
Me he mudado a la oficina de los objetos perdidos.
Ya nadie viene a preguntar ni a interesarse.
Sólo sombras sin sol pasan por la ventana.
¿Quién me apartó de la vida?
No quería despertar
y tengo pinzas que tiran día y noche de mis párpados.
Me extravié en alguna pesadilla.
Hay algo en mis amigos que delata su extraño origen,
su pertenencia a bandas armadas,
a organizaciones de arcángeles y trompetas del Juicio Final.
Todo el mundo me reprocha que soy yo el que ha cambiado.
Sé que en alguna parte del camino cogí un desvío a la derecha,
pero aquí nadie puede ser ya el mismo ni por éstas, te lo [juro.
Meras caricaturas.
Nos emocionamos por cosas diferentes.
Alguno ni se emociona, hace que viste, calza,
que va a trabajar,
pero a la menor guardia desguarnecida
me planta un gancho de izquierda en el mentón,
y la mandíbula se descuelga,
un ojo morado,
y no sería fácil ni tan siquiera ganarle a los puntos.
Supongo que abandoné el barco no siendo el capitán.
Le fastidia a alguno que aún siga en la sentina,
que sólo salga a cubierta de noche,
cuando los demás se han ido de juerga a Niza o Montecarlo,
y que a la vuelta el timonel esté desangrado, a merced de la
luna batiente.
Soy una rata que roe en vano su conciencia, la memoria de lo que fuimos,
porque no podemos ser los unos sin los otros,
y ellos partieron hace tiempo
y yo no puedo volver al lugar al que dicen pertenecía.
Se cruza la frontera y ya no hay países, patrias a las que agarrarse.
Como maderos a la deriva,
arrieritos somos,
pero en el camino ya no nos encontraremos.
Sólo nos une lo que hemos perdido.
Y digo en voz alta:
«Levemos anclas por los viejos tiempos,
hagámonos a la mar,
seguiremos a bordo del barco fantasma del holandés errante».
Y en realidad sólo deseo que se vaya a pique de una vez…
Debe ser la muerte esto:
alguien relata la historia de mi naufragio.
Mis amigos me han implantado un chip con la vida de otro.

am/pm: Bienvenidos
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